Reflexiones sobre la marcha...

Os agradezco que visitéis mi blog personal, donde reflejo mis poemas y donde me comunico, salvando las trampas del espacio geográfico, con todos vosotros. Gozáis de enlaces, tanto de páginas recomendadas como de tiendas donde adquirir mi primer libro "Ocaso en la diáspora", además de presentaciones fotográficas en la zona más baja de la página. Un abrazo a todos, y disfrutad de mis versos... Me encontraréis en Facebook (Luis D. Díaz Velázquez) y en Twitter (luisddiazv). Allí mis actualizaciones al momento.

El autor, Luis Díaz







viernes, 26 de mayo de 2017

Pasaba por aquí

En ocasiones me llega al pensamiento la canción "Pasaba por aquí" del gran cantante de origen canario Pedro Guerra. "Pasaba por aquí, ningún teléfono cerca y no me pude resistir". Pues hoy era el momento de pasar por aquí, no tengo el teléfono cerca y no me voy a poder resistir.



"Poco ha cambiado nada
y mucho ha cambiado todo.
Que las derrotas son ánimo
y que el ánimo es oxígeno.
Que no se pierde por morder el polvo
sino por sentirte cómodo en ese rol
de no saber como responder.

Que el mejor de los orgasmos
es entre páginas de vino.
Que las mejores copas
se beben con media sonrisa en el rostro.
Que cuando algo no funciona 
no se debe dejar morir
sino matarlo sin piedad.
sino ser feliz.

Que el llanto hace crecer los árboles del alma,
que el mejor jardín se cuida 
con agua mineral natural del valle de la experiencia.

Que todo es espíritu.
Que tú decides si suenan tambores de guerra
o el réquiem de los que miraron hacia otro lado.

Que el compromiso es un caldo
donde se mantiene a buena temperatura 
el buen hacer de héroes y villanos.

Que sonrías.
Que sonrías.
Que cada vez que retiras las sábanas
suene "A galopar"
y que consigas poco a poco
entrerrarlos en el mar."

Luis Díaz-Llera

domingo, 29 de enero de 2017

Letras de nada

Mi vida se viste de azul
porque no tiene más opciones.
no dialogo con ella.
Le impongo el único color
del silencio.

A kilómetros me esperan
quienes nunca me han visto
y a metros de mí,
quienes me miran no me ven.

Quienes le miran, no le ven,

Y aún así, a las siete me levanto.
Ando, como si no andase,
entre gente que parece saber
que algo ocurre.
Lógicamente, conozco que a ellos también.

Conozco que algo pasa, que algo les pasa.

Tomo café con memoria
y me acosa ese "¿y si?" tan inoportuno
que acorrala a los psicóticos.

Me anestesio con cuidado
para que no se note.
No escucho que soy aplicado
por si descubro que es mentira.

Los muertos y los borrachos
me gritan desde los espejos que huya,
pero no soy cobarde como ellos.

Sigo aquí, hasta que el silencio aguante.

Luis Díaz-Llera