Hay un poema dentro de "Ocaso en la diáspora" que no podía faltar en este blog... el que dedico a mi madre. La joven transparencia, que es como lo decidí titular, no hace mención sino a la juventud en la que se encontraba (más joven que yo actualmente) cuando me permitió llegar al mundo...
Hijos, que sea un homenaje a todas las madres, pues son muy necesarias. Yo se que cuento con la mía y que está conmigo siempre, como en el proceso de edición de mi primer poemario, permaneciendo ilusionada y alerta en su totalidad. Gracias, mamá, por todos los momentos bonitos y pasados... gracias, mamá, por todos los momentos bonitos y futuros... enséñame todo lo que me queda por aprender y después dame un abrazo que dure siempre, que la naturaleza no se interponga hoy entre aquellos que quieren ser jóvenes por la eternidad, dándose siempre la mano al avanzar.
Joven transparencia (a mi madre)
Me sostuvo aún muy joven,
Se puede decir que había andado poco.
Aprendió a abrazarme
Según avanzaba el tiempo
En nuestros relojes de arena…
Me bañó en halagos, me enseñó a crecer
Aún cuando ella todavía crecía.
En el inicio del principio aquel
Pasamos largas horas
Construyendo muchas veces
Entre llantos y alegrías
Un dolor o una buena nueva con olor a heladería.
Cuantos tenemos, todos,
Una inusual que es nuestra madre…
Una aurora y no inicio de un día,
Aunque de los míos fue comienzo…
Le debo andar, respirar, escribir incluso…
Gracias madre, te dedica este del mundo recluso.
Luis Díaz